Una primavera intensa en Rutas del Vino de España
Todos los meses del año tienen su atractivo para visitar las Rutas del Vino de España, pero los de primavera son especialmente llamativos porque estos territorios se muestran pletóricos desde el punto de vista natural y paisajístico, y más tras un invierno de abundantes lluvias como ha sido este último. ¡No te lo pierdas! Tienes 38 Rutas para elegir, pero da igual el destino que elijas: todos están espléndidos. Nosotros te ponemos sobre la pista de cinco de ellos:
Ruta del Vino Arribes
Los cañones del Duero y del Tormes, que en algunos puntos alcanzan hasta 200 metros de profundidad, son uno de los paisajes más impresionantes de toda la península. La Ruta del Vino Arribes discurre por el territorio donde encontramos esos cañones, en el Parque Natural de los Arribes del Duero, por donde también discurren otros ríos como el Huebra, el Camaces y el Uces. En este último, precisamente, está uno de los saltos de agua más imponentes de nuestro país: el Pozo de los Humos. Si hay un momento perfecto para disfrutar de esta cascada en toda su espectacularidad es ahora, aprovechando el aumento del caudal del río.
La humedad, las peculiares características topográficas y la intensidad solar crean un paisaje vegetal riquísimo donde crecen en gran abundancia especies típicamente mediterráneas, con cultivos impropios para esta latitud como el olivo, la vid, el almendro o frutales. Entre las especies silvestres, alternadas con los pastizales, están los enebros, las encinas, los quejigos o los alcornoques, entre otros.

© ACEVIN – Ruta del Vino Arribes
Ruta del Vino de la Garnacha
Entre el Moncayo y las Bardenas Reales, esta Ruta del Vino cuenta con paisajes naturales sobresalientes, muchos de ellos ligados, claro, a la cultura vitivinícola desde hace siglos. Por toda la comarca de Campo de Borja se extiende una red de senderos especialmente atractivos en época primaveral. El 90% del territorio es ciclable, por lo que los amantes de las dos ruedas encuentran aquí uno de sus paraísos. Las rutas señalizadas conducen a través de suaves altiplanicies en un entorno rico desde el punto de vista paisajístico, en transición entre el valle del Ebro y las estribaciones del Sistema Ibérico.
Las actividades naturales y al aire libre son, pues, uno de los puntos fuertes de la Ruta del Vino de la Garnacha. Entre esas actividades, el mushing entre viñedos tal vez sea la más original: mezcla aventura y paisaje recorriendo pequeñas sendas entre viñas, en trineos tirados por perros.

Ruta del Vino Madrid
Las cuatro zonas por las que discurre la Ruta del Vino Madrid permiten disponer de un amplio abanico de paisajes naturales diferentes: desde recoletos valles fluviales y humedales hasta zonas de altura donde el granito y la pizarra son los protagonistas.
Por las comarcas vitivinícolas de Madrid fluyen ríos como el Tajuña, el Henares, el Perales, el Guadarrama o el Alberche, creando un entorno natural rico en avifauna, bien conocido por los amantes de las aves y del birdwatching. Las vegas se combinan con entornos de campiña y suaves colinas y con dehesas, montes, pinares y encinares. Y en mitad de todo ello, siempre el paisaje del viñedo: de pequeña extensión, tradicional, heroico en su lucha con el granito.
Habría que sumar a ese paisaje natural el paisaje cultural, espléndido en lugares como los parques y jardines de Aranjuez, e inesperado como en la Cañada Real Galiana de Nuevo Baztán, que une la cultura del vino a la tradición trashumante y los entornos de las vías pecuarias.

© Óscar Checa
Ruta del Vino Jumilla
Sierras calizas y valles donde crecen los espartos, carrascas y pinos que se adentran también en las zonas de montaña. Cambiamos de registro en esta Ruta del Vino Jumilla, ubicada al sureste de la península y decorada con el paisaje semiárido del altiplano murciano. Aquí los viñedos de monastrell se alternan con ramblas, retamales y bosques en una simbiosis perfecta para rutas senderistas.
Los parajes naturales de este territorio cuentan con formaciones geológicas de gran interés y con espacios arqueológicos donde encontramos huellas de animales prehistóricos y pinturas rupestres. En la sierra del Carche, las más emblemática de Jumilla, descubrimos incluso unas salinas. Se trata del diapiro salino de la Rosa, un lugar ya explotado en tiempos de los romanos, y donde hoy se sigue produciendo sal que se consigue a través del método de cristalización natural unido a técnicas modernas. La visita a este enclave se puede completar con actividades ligadas a la naturaleza, pues esta zona está dentro de la Red Natura 2000 y está declarada Lugar de Interés Comunitario.

© ACEVIN – Ruta del Vino Jumilla
Ruta del Vino Montilla-Moriles
Finalizamos el recorrido en Córdoba, en la Ruta del Vino Montilla-Moriles. Aquí la primavera pasa, forzosamente, por los patios, esos espacios al descubierto dentro de las casas tradicionales cordobesas, herederos de la cultura romana y musulmana, que sirven para dar luz y ventilación a las diferentes dependencias que se distribuyen a su alrededor. Pero los patios también son un lugar de convivencia y en ellos transcurre parte de la vida familiar.
Las paredes encaladas de los patios y los suelos de piedra se adornan, tradicionalmente, con cientos de plantas. Macetas pintadas en las que crecen geranios, gitanillas y claveles se cuelgan por todos los rincones; en otros crecen jazmines o buganvillas; y junto a los pozos o los arcos se emplazan las aspidistras. Cada patio es un universo en sí mismo. Algunas bodegas también tienen pequeños patios o los antiguos despachos de vino y tabernas se encuentran al lado. ¿Has probado un fino o un pedro ximénez en la placidez de uno de estos patios?

© ACEVIN – Ruta del Vino Montilla-Moriles
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