Yacimientos arqueológicos en las Rutas del Vino de España

En muchos de los territorios de las Rutas del Vino de España encontramos impresionantes yacimientos y conjuntos arqueológicos que nos trasladan a tiempos pasados y nos permiten conocer cómo fueron los pueblos y las culturas que habitaron estos territorios antiguamente. Algunos de esos yacimientos, además, forman parte de las propias Rutas del Vino y constituyen un complemento perfecto a la hora de organizar una visita de enoturismo. En este nuevo artículo os presentamos seis de esos yacimientos. ¡Hay muchos más e igual de interesantes! Podéis inspiraros en nuestra web o en las web de cada una de las Rutas del Vino y, después, descubrirlos in situ.

 

Els Vilars de Arbeca, en la Ruta del Vino de Lleida

La fortaleza íbera de Els Vilars está en Arbeca. Esperaríamos encontrarla en una colina o en un altozano pero la sorpresa es que está en un llano, en terreno inundable… y esto es una de las características que la hacen única y especialmente llamativa. La visita de este yacimiento nos lleva a viajar hasta el siglo VIII a. C., a la primera Edad del Hierro. Es el momento en el que una comunidad íbera se asienta en este lugar y construye una impresionante ciudadela fortificada que ha llegado hasta nuestros días, protegida bajo capas de tierra, y que, sin duda, es uno de los yacimientos mejor conservados de nuestro país.

El sistema defensivo de esta ciudadela es uno de los aspectos por los destaca especialmente Els Vilars. Está compuesto por una compleja muralla de cinco metros de altura, doce torres y un enorme foso de unos veinte metros de ancho y hasta seis de profundidad. A eso hay que añadir el llamado campo frisón, o chevaux de frise, una estructura propia de las fortificaciones peninsulares de los castros gallegos, astures y celtíberos, y que consiste en una barrera de piedras clavadas al pie de la muralla, que impedía el avance a quien quisiera atacar.

El control del agua es otro de los elementos que la hacen única. El gran foso que la rodea servía para defenderse de posibles enemigos pero, sobre todo, para canalizar y controlar las avenidas de agua. Además, el centro de la fortaleza está dominado por un gran pozo de agua potable, excavado hasta la capa freática, lo que aseguraba en todo momento el abastecimiento de agua.

Els Vilars guarda muchísimas sorpresas más y, desde luego, es una de las visitas imprescindibles dentro de la Ruta del Vino de Lleida.

Els Vilar, Ruta del Vino Lleida

Els Vilars de Alberca, en Ruta del Vino Lleida

Villa de las Musas de Arellano, en la Ruta del Vino de Navarra

Este es uno de los yacimientos arqueológicos más espectaculares de Navarra. Se trata de una villa romana construida entre los siglos I y V d.C. Todo indica que fue un enclave importante porque su nombre, ‘Aurelianum’, dio origen al municipio de Arellano.

El lugar que eligieron para levantar esta villa es un entorno natural inmejorable para el cultivo de la vid, el cereal y el olivo. Ese paisaje no ha cambiado desde entonces, pues esta zona sigue dedicada a la agricultura, con el predominio de estos cultivos. Así, cuando miramos a nuestro alrededor desde lo alto del cerro en el que está la villa, estamos viendo un paisaje que no difiere mucho del que vieron los habitantes de la misma hace siglos.

El hecho de estar en un alto responde a los dictámenes de los tratados romanos de agricultura, que aconsejaban eso mismo, además de situarla en el centro de la explotación, de manera que se pudiera controlar fácilmente todos los cultivos. Este tipo de explotaciones agrícolas fueron importantísimas en la época, pues abastecían a las ciudades cercanas. Gran parte de esta, en concreto, estaba dedicada a la elaboración de vino, y toda la producción de la villa estaba destinada al comercio con las localidades cercanas.

En las visitas podemos ver los espacios destinados a ese fin y nos explican todo lo descubierto alrededor de este aspecto: se sabe que la vendimia se realizaba hacia el final del verano, entre agosto y septiembre; la manera en que se recolectaba la uva; que seguían la costumbre de prensar la uva dos veces (elaborando vino con la primera prensada y añadiendo agua al líquido de la segunda, resultando una mezcla que servía para alimentar a los esclavos que trabajaban en la villa); cómo eran las cubetas donde pasaba el prensado y los depósitos donde se almacenaba y fermentaba el mosto; cómo se perfumaba el vino y cómo se almacenaba en dolia, tinajas con tapas que favorecían el aporte de oxígeno y que, restauradas y recuperadas podemos hoy ver in situ; y cómo era el fumarium, una estancia en la que se envejecía el vino artificialmente a través del calor y el humo.

En la parte dedicada a la vivienda se ha recuperado un espectacular conjunto de mosaicos, entre el que destaca el que da nombre al yacimiento, ‘Las Musas’: decora una estancia de planta octogonal que era un lugar destinado al estudio y actividades intelectuales, y en él están representadas las nueve Musas, acompañadas por un ‘maestro’, nombre que se daba a poetas, filósofos o personajes consagrados a esas actividades intelectuales. El mosaico que vemos es una minuciosa reproducción del original, que se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional.

Ruta del Vino Navarra, villa de las musas de Arellano. dolias

Villa de las Musas de Arellano, Ruta del Vino Navarra

Contrebia Leucade, en la Ruta del Vino de Rioja Oriental

La ‘Ciudad Blanca’, que eso es lo que significa Contrebia Leucade, está en la localidad riojana de Inestrillas, dentro del territorio que hace siglos fue parte del área conocida como Celtiberia. Se trata de uno de los yacimientos más importantes de esa época, tanto por su extensión como por el estado de conservación de los restos que se han encontrado. Además, hay otra peculiaridad que lo hace especialmente atractivo: está ubicada en una ladera de un monte por lo que la ciudad se construyó de manera aterrazada, tallando las casas en la roca. Y no acaba ahí la sorpresa, pues se piensa que sobre ese primer piso sustentado en la roca, las viviendas de esta ciudad contaban con un segundo e incluso un tercer piso. Las calles también están excavadas en la roca, e incluso canales de evacuación del agua de lluvia, toda una proeza, teniendo en cuenta que se hizo en el siglo III a. C.

Hay más elementos destacables en Contrebia Leucade, como el foso que la rodea: una impresionante defensa artificial que se construyó tallando en la roca un enorme canal de paredes verticales.  Tiene una longitud de casi 700 metros, una anchura de entre siete y nueve metros y una profundidad de ocho metros lo que supone un volumen de roca excavada de 45.000 metros cúbicos. Junto a este foso, la muralla y los torreones dan cuenta de un periodo convulso en el que era necesario protegerse. ¿De qué o de quién? Pues de los romanos, que en aquella época habían llegado ya hasta la península Ibérica y habían comenzado su labor de conquista y romanización. Los romanos precisamente la asediaron y, finalmente, conquistaron. Tras el asentamiento romano la ciudad se abandonó, aunque fue ocupada durante un breve periodo de tiempo por el pueblo visigodo, quedando después abandonada de manera definitiva.

Este yacimiento cuenta con un Centro de Interpretación ubicado en Aguilar del Río Alhama en el que podemos acabar de hacernos una idea de lo que fue esta ciudad, cómo vivieron sus gentes, cuáles eran sus creencias, sus hábitos, sus costumbres y su arte.

Contrebia Leucade, en Ruta del Vino Rioja Oriental

Contrebia Leucade, Ruta del Vino Rioja Oriental

Pintia, en la Ruta del Vino Ribera del Duero

Pintia nos permite conocer al pueblo vacceo. ¿Quiénes eran los vacceos? Fueron un pueblo de origen celta, uno de los pueblos prerromanos que habitaron la península ibérica y que se asentaron en la zona del valle medio del río Duero. Una de sus ciudades más destacadas fue Pintia, ubicada entre los actuales términos de Padilla de Duero, Peñafiel y Pesquera de Duero, en Valladolid, y que constituye una de las zonas arqueológicas más interesantes de nuestro país.

Los restos arqueológicos visitables todavía son limitados, pero la continua investigación y las campañas de excavación han dado ya muchos frutos y con las visitas guiadas que se realizan podemos hacernos una idea perfecta de cómo era este lugar y quienes lo habitaron. Estas visitas comienzan en el museo donde se exponen parte de los objetos que se han recuperado en las excavaciones de la necrópolis. Como en tantos otros casos, la reconstrucción social se ha hecho en base a los ajuares de las tumbas, un espacio que ha proporcionado de momento más información que la zona del poblado propiamente dicha.

La producción cerámica era especialmente abundante en Pintia y dentro de esa producción hay unas piezas singulares, muy abundantes en el área vaccea, como las ‘cajitas salero’, zoomorfas, con cabeza de animal, de vaca; canicas; o las tintinabula o sonajeros, muy relacionadas con el mundo infantil y las creencias vacceas, para los que el sonido de estos objetos era un elemento para ahuyentar a los espíritus.

También se han encontrado objetos relacionados con el consumo de cerveza e hidromiel, pero en especial de vino, que era algo reservado sobre todo a las élites. De todo ello se deduce que los vacceos eran un pueblo de agricultores, artesanos y comerciantes. La producción de trigo, por ejemplo, era muy importante, y se sabe que eran ellos quienes abastecían a ciudades como Numancia.

Pintia, en la Ruta del Vino Ribera del Duero

Pintia, Ruta del Vino Ribera del Duero

Cerro de las Cabezas, en la Ruta del Vino de Valdepeñas

Este yacimiento ibérico de 14 hectáreas ubicado en el eje de comunicación entre la Meseta, Andalucía y Levante, ha puesto al descubierto el planteamiento urbanístico de una ciudad ibérica de los siglos VI al III a.C. Esa ciudad no fue ocupada por otras culturas por lo que podemos ver el desarrollo de la misma desde sus inicios hasta su abandono, sin la ‘interferencia’ de construcciones de épocas posteriores que pudieran desvirtuar su arquitectura. La excelente conservación de los restos lo hacen un referente en el mundo de la arqueología ibérica peninsular.

Se trata de un oppidum, una ciudad fortificada. En las vistas podemos ver ese sistema defensivo compuesto por murallas ciclópeas que protegen todo un entramado urbano de calles, santuarios, casas… Además de los restos arquitectónicos, aquí se han encontrado muchos restos cerámicos, metales, marfiles (la mayor parte de ellos, expuestos en el Museo Municipal de Valdepeñas) que han permitido, igualmente, ir conociendo parte de la vida diaria, las costumbres o las creencias religiosas y gustos estéticos de los habitantes de este enclave que debió ser un referente importante dentro del conjunto de las sociedades ibérica de la meseta meridional.

Junto al yacimiento, un Centro de Interpretación que se distribuye en diferentes áreas temáticas en las que nos hablan de la geografía, la historia, la vida cotidiana de los íberos, de sus creencias religiosas, de las técnicas de construcción de la ciudad y de los métodos científicos de investigación completa la visita a la propia excavación arqueológica

Cerro de las Cabezas, en Ruta del Vino Valdepeñas

Cerro de las Cabezas, en Ruta del Vino Valdepeñas

 

El Molón, en la Ruta del Vino Utiel-Requena

El Molón es el nombre que se le ha dado a un accidente orográfico de esta zona: una gran muela cretácica, de 1.124 metros, de forma alargada y estructurada en varias plataformas. La central, de forma amesetada, fue el lugar elegido por diversas culturas a lo largo del tiempo para asentarse y formar una ciudad, aprovechando esas características del terreno que permiten la construcción en un espacio llano y que presenta unas condiciones defensivas inmejorables, gracias a los abruptos escarpes. Así, en El Molón, no solo el conjunto arqueológico, bastante bien conservado, es lo que destaca, sino también su marco paisajístico, realmente impresionante.

Aquí se han encontrado restos pertenecientes a diferentes culturas, especialmente de época romana y medieval.  En las visitas al Parque Arqueológico Temático de El Molón se destacan sobre todo los elementos más peculiares de las excavaciones: la topografía, el sistema defensivo y las cisternas rupestres prerromanas, o el urbanismo de época medieval, con diferentes edificios, siendo el principal la mezquita. En cuanto al paisaje, nos explican cómo en el entorno se ve la transición entre la Baja Serranía Conquense y la Comarca de Requena-Utiel, destacando una microrreserva de flora de tres hectáreas, con un magnífico sabinar, situado en la umbría del cerro, en los alrededores del yacimiento arqueológico, y una variada avifauna.

El Molón también cuenta con un Centro de Interpretación donde se exponen contenidos científicos con una presentación didáctica que ayudan a conocer y comprender los vestigios arqueológicos del yacimiento.

El molón, en Ruta del Vino Utiel-Requena

El Molón. ACEVIN-RV Utiel-Requena

 

 

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