Puentes de piedra en las Rutas del Vino de España
Gran parte de las zonas vitivinícolas están ligadas a los cursos de los ríos. De ahí que uno de los elementos patrimoniales de estos territorios sean los puentes que se han construido a lo largo de la historia para vadearlos. Los puentes han servido para unir las orillas y facilitar las comunicaciones y el comercio por los caminos, han desempeñado el papel de hitos fronterizos, han sido lugares de recaudación de impuestos y, por supuesto, siempre fueron atalayas desde donde soñar y admirar el hipnótico fluir del agua.
En todas las Rutas del Vino de España encontramos estas construcciones. Algunas están muy cerca de los terrenos de viñedos, otras a la entrada de pueblos y ciudades, y otras en aquellos puntos de los ríos donde fue más fácil o más conveniente levantarlas en algún momento de la historia. Os proponemos conocer algunos de esos puentes (todos ellos construidos en piedra) en seis de nuestra Rutas del Vino, sabiendo que podéis ir en su busca en todas las demás.
El puente románico de Puente la Reina (Ruta del Vino de Navarra)
Este puente que sobrevuela el río Arga da nombre, según la tradición, a la localidad de Puente la Reina, que es la capital del valle de Izarbe (Valdizarbe), en la Zona Media de Navarra. Es uno de los ejemplos de arquitectura civil más destacados del Camino de Santiago en esta Comunidad y, sin duda, uno de los puentes románicos más bellos de toda la ruta jacobea. En él confluyen, además, dos ramales de ese itinerario cultural y de peregrinación, el que viene desde Roncesvalles y la vía tolosana de Somport.
Fue levantado en el siglo XI y su construcción está relacionada, precisamente, con el Camino de Santiago pues, según parece, se hizo por iniciativa de una reina (tal vez doña Mayor de Castilla, esposa de Sancho el Mayor; o quizás doña Estefanía, mujer de García Nájera) con el objetivo de facilitar el paso a los peregrinos a su salida de la villa.
Es un puente muy elegante que cuenta con siete arcos de medio punto y una longitud de 110 metros. En su día también albergó tres torres defensivas, dos en los extremos y una en el arco central.

©Turismo de Navarra
El puente de Cihuri (Ruta del Vino de Rioja Alta)
De Navarra pasamos al territorio de Rioja Alta donde, igualmente, los puentes han jugado un papel fundamental en la historia. El Ebro es el gran río que discurre por aquí, pero también otros como el Najerilla o el Tirón cuentan y han contado a lo largo del tiempo con un importante caudal, por lo que en todos ellos encontramos destacados puentes. El que hemos elegido en esta ocasión es el Puente de Cihuri, en el municipio del mismo nombre, levantado sobre el río Tirón. Se trata de un puente de origen romano, remodelado en la Alta Edad Media y que ha tenido otras intervenciones a lo largo de la historia para mantener su funcionalidad y belleza. Tiene tres ojos, dos de ellos de medio punto y uno con un arco apuntado, y está construido con piedra de sillería.
La villa está vinculada históricamente con los monasterios de Suso y Yuso desde el siglo X, tras la concesión de esta a San Millán, “con sus tierras, viñas, huertos, los tres molinos, aguas, sotos, prados y todo lo demás, sin limitación alguna y para siempre”. Debido a eso se fundó en Cihuri un priorato. El edificio que fue la residencia del prior se conserva en una de las orillas del río, a escasos metros del puente. En esa zona, además, encontramos un pequeño barrio de bodegas y un sitio arqueológico compuesto por una fuente y lavaderos que, según los estudios, debieron de servir para el tratamiento de la lana.

©Turismo de Cihuri
Puente de Piedra de Langa de Duero (Ruta del Vino Ribera del Duero)
La localidad soriana de Langa de Duero posee uno de los puentes más impresionantes y llamativos de este territorio. Levantado sobre el río Duero, el Puente de Piedra, que así lo llaman, está construido con grandes sillares de caliza, tiene unos cien metros de longitud y consta de doce ojos. La tradición dice que fue mandado construir por el Conde de Miranda, señor de gran parte de los terrenos y de la torre señorial, para facilitar el transporte de mercancías y el paso de ganados, ya que por aquí discurría la Cañada Occidental Soriana.
Algunas fuentes aseguran que su origen es romano (algo que no está del todo acreditado) y otras que es renacentista. De cualquier forma, fue intervenido en el siglo XVII debido al estado ruinoso de parte de sus arcos. Las crecidas del Duero a lo largo de la historia volvieron a obligar a realizar reparaciones y remozos, así como los daños causados en su infraestructura durante la guerra de la Independencia.

©Turismo de Soria
El Puente Nuevo de Zamora (Ruta del Vino de Zamora)
Siguiendo el discurrir del Duero llegamos a Zamora, donde recalamos en el Puente Nuevo, al que también llaman Puente de Piedra, y que es el más antiguo de los que se mantienen en pie en esta ciudad. La denominación de Puente Nuevo empezó a usarse en sus primeros años en contraposición al llamado entonces Puente Viejo, cuyos restos todavía podemos ver aguas abajo. Parte de la piedra de este malogrado puente fue reutilizada en la construcción y reparación de las aceñas de la ciudad, otros de los elementos patrimoniales más destacados e interesantes que podemos ver durante un paseo por el río.
El origen del Puente de Piedra es medieval y lo encontramos ya mencionado en documentos del siglo XII. Durante mucho tiempo constituyó el único acceso a Zamora desde la margen izquierda del río, lo que permitió a Pedro I establecer el cobro del pontazgo, un impuesto que se cobraba a quienes lo utilizaban para entrar en la ciudad y que se mantuvo hasta el siglo XIX.
La fisonomía de este puente que, desde hace años es una vía petonal, ha ido evolucionando a lo largo de su existencia, pues las grandes avenidas del río y los avatares históricos han obligado a realizar en su estructura numerosas reformas. La última rehabilitación se concluyó, precisamente, este año 2025, devolviendo a la construcción un aspecto más cercano al de su origen, por ejemplo con la eliminación de la barandilla de hierro que ha sido sustituida por un pretril de piedra. En el suelo podemos ver ahora señalizados los lugares que ocupaban las grandes torres de carácter defensivo que fueron eliminadas a principios del siglo XIX para dejar paso a la circulación de vehículos.

Puente Nuevo de Zamora antes de la restauración
El Puente Romano de Alcalá del Júcar (Ruta del Vino de La Manchuela)
“Tiene esta villa un puente de cal y canto de cinco arcadas muy rica y bien edificada y es la mejor puente que tiene dicho río de Júcar”. Así aparece mencionado el puente de Alcalá del Júcar en las Relaciones Topográficas de Felipe II. Es la primera vez que lo encontramos con una mención expresa, aunque hay otros documentos del siglo XIV y posteriores en los que se hace referencia a un puente en esta zona y su uso como puerto seco y aduana en la frontera con Aragón, en pleno Camino Real que comunicaba Castilla con el Levante.
En cualquier caso, el llamativo puente que vemos hoy en la parte baja de esta localidad de La Manchuela albaceteña no es de origen romano aunque se le llame así, el Puente Romano. Anterior al actual existió otro que, quizás, sí fue de construcción romana. Las riadas y el tiempo acabaron con el, construyéndose en su lugar el actual. Es un puente de sillería, de estructura maciza y de cuatro ojos, levantado sobre el Júcar en este cañón que el río ha ido horadando a lo largo de milenios.
Actualmente sirve para comunicar la parte nueva con el casco antiguo de esta pintoresca localidad de casas encaladas que se distribuyen a lo largo de una de las paredes del cañón.

©Turismo CLM
Puente Romano de Córdoba (Ruta del Vino Montilla-Moriles)
Más al sur, en tierras andaluzas y con el río Guadalquivir como acompañante, terminamos el recorrido en Córdoba, en la Ruta del Vino Montilla-Moriles. Uno de los símbolos de la capital cordobesa también es un puente: el Puente Romano. Como le ocurría al de Alcalá del Júcar, este, a pesar del nombre, tampoco parece que tenga factura romana. Aunque sí debió existir aquí una construcción romana que comunicaba las dos orillas del río, no es la que hoy podemos ver, que tiene elementos más propios de la arquitectura medieval y de épocas posteriores. Ya durante el Califato hay constancia escrita de una gran restauración del puente y, a lo largo de la historia, se han realizado otras. La última se terminó en la primera década de los años 2000 y le confirió su actual aspecto.
El Puente Romano de Córdoba, que también se conoce como Puente Viejo, fue el único con que contó la ciudad hasta la construcción del Puente de San Rafael, a mediados del siglo XX. Consta de 16 arcos, cuatro de ellos apuntados y el resto de medio punto, y tiene unas dimensiones de 331 metros de lago y 9 de ancho. En su orilla norte se levanta la Torre de la Calahorra, una fortaleza de origen islámico, concebida como entrada y punto de protección del propio puente, y que actualmente alberga el Museo Vivo de al-Ándalus. En la orilla opuesta está la Puerta del Puente, un monumento renacentista que da la bienvenida a quien lo cruza y entra en la ciudad por el barrio de la Judería.
El entorno de este puente está declarado Reserva Natural. Se trata de la Reserva Natural de los Sotos de Albolafia, un ecosistema fluvial en el que los bosques de ribera y las islas formadas por la arena del río son el hábitat de unas 120 especies de aves. Además, también se conservan aquí antiguos molinos, como el de San Antonio.

©Spain.Info
#elenoturismoestademoda