Personajes ilustres en las Rutas del Vino de España
Recorrer las Rutas del Vino de España no solo permite conocer la historia relacionada con el vino o la vitivinicultura de cada región: un viaje por cada uno de los territorios que forman parte de las 38 Rutas de esta marca nos lleva a encontrarnos con muchos otros aspectos que, igual que el mundo del vino, han configurado, influido y determinado la idiosincrasia, la cultura y las tradiciones de todos ellos.
En este nuevo artículo de nuestro blog os proponemos conocer algunos personajes, reales o ficticios, que han pasado a integrar el acervo popular de esos territorios y que están muy presentes cuando visitamos algunas de las Rutas del Vino de España.
La Dolores, en la Ruta del Vino Calatayud
El Mesón de la Dolores es uno de los establecimientos hoteleros que forman parte de la Ruta del Vino Calatayud. Se trata de uno de los edificios civiles más relevantes del patrimonio de la ciudad, pues es uno de los más antiguos que se conservan. Este palacete del siglo XV se transformó en el XIX para convertirlo en posada, uso que tuvo hasta 1963. Después quedó abandonado hasta que se recuperó y restauró para volver a abrirlo como hospedería, manteniendo la decoración tradicional y realzando la figura de la Dolores de Calatayud.
En las caballerizas y la antigua bodega de este mesón se instaló el Museo de la Dolores, un personaje del que se ha hecho eco el cine, la zarzuela, la ópera, la literatura y la música. En el museo podemos conocer todos esos aspectos y acercarnos a su historia, de la que hay muchas versiones. Una de las más conocidas es la del romance que compuso José Feliú y Codina para teatro, según una copla que oyó cantar a un mendigo, que cuenta que la Dolores fue una joven hermosa, que probablemente vivió a principios del siglo XIX y que trabaja en un mesón, y que era pretendida por un barbero de la localidad, un rico comerciante y un militar, pero al parecer ella estaba enamorada de Lázaro, un estudiante sobrino de la dueña del mesón en el que trabajaba. Ese amor, aunque correspondido, era imposible, ya que Lázaro estudiaba para seminarista.
En el Museo de la Dolores encontramos una extensa recopilación de información y documentos del personaje en el cine (como la película dirigida por de Florián Rey en la que Concha Piquer interpreta el personaje de la Dolores), en la música (con la famosa ópera de Bretón) y el teatro, con el drama de Felíu y Codina.

© Óscar Checa
El Lazarillo de Tormes, en la Ruta del Vino Méntrida-Toledo
Uno de los personajes más conocidos de la literatura española es el Lazarillo de Tormes, el pícaro por excelencia. Sus andanzas lo llevan, sobre todo, por las provincias de Salamanca y Toledo, y los pueblos que forman parte de la Ruta del Vino Méntrida-Toledo son el escenario de algunos de los pasajes más conocidos de esta obra anónima aparecida a mediados del siglo XVI. Uno de esos escenarios es, por ejemplo, Escalona, donde tiene lugar el episodio de las uvas: camino de Escalona, Lázaro y el ciego a quien sirve entonces, se encuentran en Almorox con unos vendimiadores que les dan un racimo como limosna; un racimo que compartirán, estableciendo la manera en que comerán las uvas y deduciendo el ciego, al final, que el lazarillo le había engañado.
El caso es que el paisaje de viñedos de aquel entonces es el que se ha conservado por aquí: pequeñas parcelas que se siguen cultivando en vaso, y que se mezcla con campos de cereal y olivos. Pero volviendo al personaje, el Lazarillo de Tormes, un paseo por las calles de Escalona nos hará encontrarnos con él a través de pinturas murales que representan algunas de las escenas (como la de las uvas) o con los mismos elementos mencionados en la novela, como la columna de la Plaza con la que se golpea el ciego quedando sin sentido en el suelo y permitiendo huir a Lázaro y abandonar a ese amo que tan mal le trata.
También en otros pueblos de esta Ruta del Vino podemos seguir los pasos del Lazarillo de Tormes, como en Maqueda, donde se alojó con un clérigo, o Torrijos, el pueblo al que llegó tras huir del ciego en Escalona.

© Óscar Checa
Don Quijote y Sancho Panza, en la Ruta del Vino de La Mancha
La Mancha es, probablemente, la comarca española que más se conoce fuera de nuestras fronteras al llevar el nombre que porta el personaje protagonista de la que está considerada la obra más importante de la literatura española y una de las más influyentes de la literatura universal: El ingenioso hidalgo Don Quijote de La Mancha, de Miguel de Cervantes.
El territorio por donde transcurre la mayor parte de esta novela es también el territorio que abarca la Ruta del Vino de La Mancha, por lo que es fácil sentirse dentro de la historia de las aventuras de este hidalgo obsesionado con las novelas de caballería y de su escudero cuando viajamos por los pueblos que forman parte de ella. Uno de esos pueblos es Campo de Criptana, donde están unos de los elementos más singulares y conocidos relacionados con esos dos personajes: los molinos de viento.
Campo de Criptana conserva el mayor conjunto de molinos de viento de la región. Ubicados en la Sierra de Los Molinos y en el Cerro de La Paz, actualmente podemos ver diez de ellos, aunque antiguamente hubo más de treinta. Según el Catastro del Marqués de la Ensenada, en 1752 estaban censados 34 de estos molinos, de estos edificios de planta circular y gruesos muros que soportan un techo giratorio para orientarse de cara al viento y que no son sino unas enormes máquinas que utilizan la energía eólica para moler grano. En Campo de Criptana podemos visitar el Centro de Interpretación de los Molinos Manchegos, donde descubriremos todos los aspectos de estos ingenios: los tipos de molinos; su funcionamiento; la maquinaria; elementos de molinos reales como aspas, ejes y palos de gobierno; además de su historia, la importancia económica que tuvieron en el siglo XVI y su vínculo con El Quijote. También podemos ver alguno de ellos por dentro, como el Infante, uno de los tres ‘históricos’ (junto al Burleta y al Sardinero) que aparecen en ese censo del Marqués de la Ensenada, y que mantiene la maquinaria original, o el Culebro, que alberga el Museo Sara Montiel.

© Eloy Alonso
El Cid Campeador, en la Ruta del Vino Ribera del Duero
Rodrigo Díaz de Vivar es otro de los personajes históricos más conocidos de nuestro país. En este caso hablamos de un personaje que existió realmente pero que se hizo famoso a través de los cantares y de la literatura. El Cid Campeador, que así le llamaban, fue un caballero castellano del siglo XI que se convirtió en una figura legendaria debido a sus hazañas militares durante la época llamada ‘la Reconquista’, cuando luchaba tanto para reinos cristianos como al servicio de señores musulmanes.
Por el territorio de la Ruta del Vino Ribera del Duero discurre parte del Camino del Cid, un itinerario turístico cultural que atraviesa España de noroeste a sudeste siguiendo las huellas literarias e históricas del Cid Campeador, especialmente lo narrado en el Cantar de mío Cid, el gran poema épico medieval hispánico que narra las aventuras de este personaje. Dividido en rutas y etapas tematizadas, la parte que coincide con el territorio de la Ruta del Vino es la correspondiente al Destierro, y pasa por localidades como Peñaranda de Duero, Castillejo de Robledo, Alcubilla de Avellaneda, Langa de Duero, Miño de San Esteban, San Esteban de Gormaz, entre otras. En la Ruta del Vino Ribera del Duero la encontrarás como ‘Tras las huellas del Cid’ y es un itinerario pensado para realizar a pie, en bici o en coche.
En el último pueblo de este itinerario, San Esteban de Gormaz, podemos conocer la cultura del vino de la zona visitando las bodegas tradicionales en cerro o el Lagar de San Miguel, además de impresionantes ejemplos de arquitectura románica como las iglesias de San Miguel o la del Rivero. Junto al Puente de los 16 Ojos, otro de los símbolos de esta localidad, encontraremos una gran pintura mural que representa al nuestro personaje y su relación con estas tierras ribereñas sorianas.

Mural en San Esteban de Fornaz. © Óscar Checa
El Fabulista, en la Ruta del Vino Rioja Alavesa
‘La cigarra y la hormiga’, ‘El león y el ratón’, ‘La gallina de los huevos de oro’, ‘La lechera’, ‘Congreso de ratones’ o ‘La zorra y las uvas’ son algunas de las fábulas más conocidas de Félix María de Samaniego, un escritor que nació en 1745 en Laguardia, la capital de la comarca de Rioja Alavesa, en Álava, que es uno de los pueblos que forma parte de la Ruta del Vino Rioja Alavesa.
Su casa natal alberga hoy la oficina foral de Hacienda, pero ya existe un proyecto para restaurar los pisos superiores y convertirlos en un centro dedicado a la cultura. La parte baja, la que hacía de bodega, sí lleva tiempo funcionando como un espacio destinado al enoturismo: a siete metros de profundidad, en este Palacio de los Samaniego, del siglo XVII, está la Bodega El Fabulista, uno de los establecimientos de la Ruta del Vino, acondicionada para las visitas turísticas y culturales, y donde podemos aprender sobre el proceso de elaboración del vino, así como sobre la historia del mismo en este territorio y, en particular, en Laguardia. Las antiguas bodegas se excavaban bajo las casas, dentro de las murallas de la villa, y El Fabulista es una de las más grandes y espectaculares de todas esas bodegas soterradas en esta localidad. Además es una de las pocas en las que todavía se elabora el vino de manera tradicional y artesanal, con el método de maceración carbónica. Pero hay mucho más en las visitas de esta bodega, ya que los recorridos de los sábados por la tarde están guiados por el propio Félix María Samaniego (y su esposa Manuela de Salcedo). Se trata de visitas teatralizadas en las que este personaje ejerce de anfitrión y nos habla del vino pero, igualmente, de su historia, de algunas de sus famosas fábulas y de los cuentos eróticos que también escribió.

© Ruta del Vino Rioja Alavesa
Los Siete Sabios de Grecia, en la Ruta del Vino Penedès
Tales de Mileto, Solón de Atenas, Bías de Priene, Cleóbulo de Lindos, Pítaco de Mitilene, Quilón de Esparta y Periandro de Corinto fueron personajes de la antigua Grecia que destacaron por su sabiduría práctica y su conocimiento, transmitido en forma de sentencias y aforismos. Pasaron a la historia como los ‘siete sabios de Grecia’, pero en una de las Rutas del Vino de España también encontramos a estos siete sabios. Evidentemente no son aquellos de los siglos VII y VI a.C: a los del Penedès hay que situarlos más cerca de nosotros en el tiempo, concretamente a finales del siglo XIX, y fueron un grupo de amigos que se unieron para luchar contra la plaga de la filoxera que asoló el viñedo europeo en todas las regiones viticultoras.
Estos siete amigos, miembros de la burguesía local, productores de vino y estudiosos del sector, se reunían de forma periódica en Sant Sadurní d’Anoia, una de las localidades que forma parte de la Ruta del Vino Penedès. Ellos mismos se pusieron el nombre, de manera irónica, de «los siete sabios de Grecia de Sant Sadurní», y durante sus encuentros discutían de las novedades y las tendencias del sector, de las nuevas técnicas, etc. La leyenda dice que ellos fueron parte indispensable en el proceso de búsqueda para la solución contra la plaga de la filoxera, una solución que llegó al introducir el pie de la cepa americana en Europa y realizar injertos de las vides locales. Las plantas americanas eran inmunes a la filoxera, un insecto oriundo de Norteamérica que se alimenta de las raíces de las vides, debilitándolas hasta causarles la muerte.
La historia de la filoxera se puede conocer en el Cava Centre, un museo que forma parte de los establecimientos de la Ruta del Vino Penedès, ubicado en Sant Sadurní d’Anoia y dedicado a la cultura de uno de los vinos más especiales, el cava. En el recorrido se incluye el Espacio de la Fiesta de la Filoxera, un espectáculo que se celebra en el mes de septiembre y en el que se recrea la historia de la ciudad relacionada con la plaga de la filoxera, poniendo el foco en los aspectos positivos del esfuerzo de los aldeanos y viticultores para detenerla y mantener su tradición vinícola.

© Cava Centre
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