Bodegas-cueva en las Rutas del Vino de España
Antes del nacimiento de las bodegas modernas, el vino se conservaba en cuevas subterráneas. Las condiciones naturales que estas ofrecían eran perfectas para ello: tenían una temperatura fresca y constante, oscuridad y humedad, parámetros ideales para que el vino se criara y se conservara en buen estado, alejado de los cambios bruscos de temperatura y de la luz y reduciendo las pérdidas por evaporación. Muchas de estas cuevas se han estado utilizando hasta hace poco tiempo y en algunos lugares se siguen usando para la crianza. Otras muchas se han convertido en espacios enoturísticos visitables donde se explica la cultura del vino de cada territorio y la manera en que ha evolucionado esta industria.
En algunas de nuestras 38 Rutas del Vino de España se pueden visitar estos espacios, estas antiguas bodegas que nos transportan a otros tiempos y constituyen una de las experiencias más llamativas y singulares alrededor de esa cultura del vino. Os ponemos sobre la pista de algunas de las Rutas donde encontrarlas…
Ruta del Vino de La Mancha
En Tomelloso (Ciudad Real), una red de 2.500 cuevas-bodegas se extienden por el subsuelo. Forman un inmenso laberinto a doce metros de profundidad y más de 40 kilómetros que, en el exterior, se puede ir intuyendo gracias a la presencia de las lumbreras, huecos abiertos en la parte baja de las paredes de las casas o en el suelo, cubiertos con una rejilla, que unen el exterior con las cuevas y que servían para hacer circular el aire dentro de las mismas, para que la cueva ‘respirara’, permitiendo, además, la salida del gas carbónico que se generaba durante la fermentación del mosto.
Estas cuevas se construyeron a principios del siglo XIX y jugaron un importante papel en el crecimiento y el auge económico de la ciudad, convirtiéndose en el uno de los más destacados elementos de su patrimonio. Se excavaban a mano: los hombres, los ‘picaores’, provistos de aguzados picos, horadaban el suelo hasta lograr formar unas naves con bóvedas de arco de medio punto, y las mujeres, las ‘terreras’, se encargaban de sacar la tierra al exterior.
Hoy, algunas de ellas, acondicionadas para su visita, están abiertas al público y se pueden recorrer de manera individual o como parte de una Ruta de Cuevas por Tomelloso en la que, además, descubriremos el universo relacionado con las tinajas de barro.

Ruta del Vino Méntrida-Toledo
En esta otra Ruta del Vino castellano-manchega también encontramos un extraordinario ejemplo de cuevas-bodegas, recuperadas, restauradas y acondicionadas para la visita. Se trata de las Cuevas del Castillejo, en la localidad de Méntrida. Junto a ellas, por algunos de otros pueblos de la comarca de Tierra de Torrijos, podemos encontrar otras similares. Esta zona, donde predominan las arcillas, arenas, margas y yesos siempre ha estado ligada a las actividades agrícolas y, en especial, a la vitivinicultura. Las peculiaridades del suelo y el rigor del clima, condujeron a la necesidad de realizar estancias y conductos subterráneos que cumplían diferentes funciones: bodegas, despensas, fresqueras o vías de agua, entre otros.
En las Cuevas del Castillejo veremos que paredes y techos están aquí reforzados por arcos y nervios de ladrillo, formando un ‘paisaje’ subterráneo de lo más curioso. También veremos algunas de las enormes tinajas de barro donde se elaboraba y conservaba y el vino, además de otros elementos comunes a este tipo de construcciones, como las chimenas o los respiraderos, que, en el exterior, se señalizan con una pequeña construcción troncocónica o piramidal.

Cuevas del Castillejo
Ruta del Vino Utiel-Requena
Tanto Utiel como Requena, los dos pueblos que dan nombre a esta Ruta del Vino ubicada en la provincia de Valencia, tienen la particularidad que contar con una extensa red de galerías excavadas en su subsuelo, que, como en otros lugares, fueron las bodegas de antaño.
En Utiel, la propia Oficina de Turismo está instalada en una de estas antiguas bodegas. Se cree que en origen fue una de las dependencias de la antigua fortaleza que se construyó para defender el territorio durante la época de la Reconquista. Después, este lugar comenzó a usarse ya como bodega, y así ha perdurado hasta nuestros días. En ella podemos ver el trullo o lagar, uno de los más grandes en capacidad de la zona, que era el espacio donde se echaba la uva y se dejaba fermentar antes de pasar el líquido a las tinajas.
En Requena el suelo está formado por una capa de toba calcárea, una roca más dura pero fácil de trabajar, de modelar. Así, las cuevas de esta localidad se han conservado incluso mejor. Muchas casas particulares siguen manteniendo sus cuevas pero las que están abiertas al público son el conjunto de 22 cuevas que se encuentran justo bajo la Plaza de la Villa, en la parte alta de la localidad. Se construyeron en época musulmana, entre los siglos IX al XIII, y estuvieron muchos siglos en uso. Después, cuando dejaron de utilizarse, se llenaron de escombros, hasta que en 1972 fueron vaciadas y recuperadas.
Unas poseen grandes tinajas, en otras hay pozos, otras corresponden al antiguo osario de una iglesia y otras eran utilizadas como silos, pero el uso más frecuente fue el de almacenaje y conservación del vino en tinajas con elementos complementarios a la elaboración del vino como jaraíces, trullos para el pisado de la uva o piqueras.

Ruta del Vino Cigales
En esta otra Ruta del Vino nos encontramos con bodegas-cuevas reunidas todas ellas en un ‘barrio de bodegas’, algo que veremos también en otras Rutas del Vino de la mitad norte de nuestro país, en la que se extienden por Castilla y León, Aragón o La Rioja. Aquí, en el territorio de Cigales, a estos barrios de bodegas se les llama ‘cotarros’ y los encontramos en algunas localidades de la Ruta del Vino como Mucientes, Dueñas o la propia Cigales. Están excavados en una colina y forman un singular paisaje de chimeneas y puertas que más de una vez ha sido comparado con un poblado hobbit, pero todo obedece, una vez más, a razones prácticas para la conservación del vino: en estas cuevas se consiguen unas condiciones naturales perfectas para el vino: 12 grados de temperatura y 70 % de humedad.
En estas cuevas podemos ver los elementos arquitectónicos, como la escalera de tierra prensada que baja hasta los nueve o diez metros de profundidad, y en algunas también los elementos propios de la bodegas, como las prensas de viga, que pueden medir unos 20 metros de media y pesar una tonelada. Al no ser Cigales una zona de árboles robustos aptos para fabricar este tipo de vigas, cuentan que los cigaleños iban al norte para buscarlos, y muchas veces, el pago se hacía en forma de trueque: a cambio del árbol se daba vino clarete de Cigales.

Ruta del Vino Rueda
La vecina Ruta del Vino Rueda también posee un importante patrimonio de bodegas históricas que fueron excavadas en profundidad para aprovechar la humedad, la temperatura constante y la oscuridad natural. Muchas de ellas se extienden como laberintos bajo el casco urbano o forman parte de actuales bodegas que las han incorporado a su oferta enoturística.
Como en otros territorios vitivinícolas, el auge de esta industria en un momento determinado llevó a construir grandes bodegas-cuevas que iban más allá de la simple cueva para el uso doméstico que se podía encontrar en casi todas las casas. Ese entramado de cuevas-bodegas subterráneas, más allá de su valor enológico, es un testimonio del pasado agrícola y comercial de esta comarca que sirve para comprender su historia cuando nos adentramos por ella a practicar enoturismo.
Algunos de los espacios visitables los encontramos en localidades como La Seca, donde la Oficina de Turismo organiza visitas a la Bodega Subterránea Municipal, construida en el siglo XVIII, o en Nava del Rey, donde está la Bodega Municipal de los Maestros, donde, además, nos acercan al mundo de la tonelería. Junto a esos espacios, las propias bodegas de las Rutas también cuentan con estas cuevas, cada una con una historia y un pasado de lo más curioso. Casi todas están construidas con ladrillo, en estilo mudéjar, y entre ellas podemos citar las de Bodegas De Alberto, en Serrada; Bodegas Muelas, en Tordesillas, con su estructura en tres niveles; Bodegas Mocén, en Rueda, con más de cuatro kilómetros de longitud a 25 metros bajo tierra; o Bodegas Yllera, también en Rueda, con su proyecto ‘El Hilo de Ariadna’ que permite recorrerlas con una experiencia que une el vino, el arte, la mitología, la historia y la cultura, y que fue reconocido como Mejor Experiencia Enoturística en 2022 en lso Premios de Enoturismo de Rutas del Vino de España.
Ruta del Vino Rioja Alta
En el territorio riojano, a las cuevas-bodegas se les llama calados. Muchos de esos ‘calaos’, como dicen por allí, han llegado intactos hasta nuestros días y forman parte de muchas de las visitas y recorridos enoturísticos.
En toda La Rioja hay catalogadas más de 2.500 bodegas subterráneas, en 128 barrios repartidos por 89 municipios. Volvemos a encontrar aquí los barrios de bodegas, unos enclaves urbanísticos que, normalmente, se construían separados de los pueblos y ubicados en un desnivel que facilitara la excavación. Algunos bajan varios metros y otros simplemente de adentrar en línea recta en las laderas, donde ya se puede conseguir las condiciones necesarias que se buscan.
Existen documentos que prueban la existencia de estos calados al menos desde el siglo XVI, y hoy, en la Ruta del Vino Rioja Alta, los encontramos en bodegas, restaurantes o alojamientos que forman parte de la misma, en pueblos y ciudades como Logroño, San Vicente de la Sonsierra, Gimileo, Navarrete, Briones o San Asensio. En este último está uno de los barrios de bodegas más emblemáticos, el Barrio de las Cuevas de San Asensio, que cuenta con más de 300 bodegas excavadas en un cerro de la parte más alta del pueblo.
Sin duda, las bodegas-cuevas son uno de los elementos más atractivos y curiosos de las Rutas del Vino de España. Podréis visitar más en otras Rutas del Vino como en las de Rioja Alavesa, Rioja Oriental, La Garnacha, Arribes, Arlanza o Ribera del Duero. Dos barrios de bodegas de estas dos últimas Rutas han sido galardonados en diferentes ediciones de los Premios de Enoturismo Rutas del Vino de España: Moradillo de Roa (Burgos, Ruta del Vino Ribera del Duero), como Mejor Iniciativa Enoturística, y La Zarcera, en el barrio de bodegas de Baltanás (Palencia, Ruta del Vino Arlanza), como Mejor Establecimiento Enoturístico.

Calados, Ruta del Vino Rioja alta
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