La esperanza era mi sosiego; la paz y la tranquilidad mi refugio. Tras la oscuridad que precede al conciliar el sueño logré finalmente atisbar como amplio espacio donde los quehaceres de las personas, junto con el viento y el sol reinantes, se fusionaban en una única emoción: la felicidad. Y es que volví a sentir la esencia de la vida. El paisaje era una constante en mí, formando parte del mismo. Respiraba una eterna primavera, de alegres colores y aromas, en la que yo empezaba a brotar. Me sentía esencia de un terroir con personalidad y valores que transmitía a todos aquellos que venían a mí, a conocerme, pues era la niña bonita de todos. A pie, en bici, a caballo e incluso volando acudían a mí… La vida era el motor.

Con algo de frío, me despierto tras una noche de cierzo y lluvia. Así de caprichosa está la primavera. A diferencia de otros días, hoy me he despertado de otro modo y es que hoy siento en mí una emoción que me transmite una infinita esperanza de que algo va a cambiar, que de nuevo vendrán todos aquellos que tanto me aprecian; desde los viticultores hasta los visitantes. Todos me aportan una infinita alegría, los unos con sus mimos y cuidados, los otros expectantes, sabedores del valor que tengo, un brillante legado milenario que deslumbra a todo aquel que viene a conocerlo.

Un sueño muy real que me ha llevado a ver a familias con niños caminando junto a mí, rezumando alegría, riendo y saltando. Otros con las bicicletas, algunos con la cámara de fotos, sin saber en cuántos selfies habré salido ya; otros a toda prisa, como si les persiguiera el mismo diablo, pertrechados con todo su equipo BTT de última generación y sus GPS. Yo les oigo decir que hay como unas rutas de bicicleta por todo mi alrededor y que además alguna lleva parte de mi nombre “la Garnacha&Bike”. ¡Qué bien! Parece que la fama me precede.

Y qué decir de esos hermosos perros, de ojos azules que pasean a familias, aventureros, peregrinos, enamorados… y les explican cosas de cómo y para qué estoy aquí, es curioso. Y es que veía muchos perros tirando de un carro, dicen que se llama mushing y que, por lo visto, debe de ser algo realmente bonito porque cuando se bajan para verme y tocarme, los niños sobre todo, plasman una sonrisa en sus rostros que hace sombra hasta al mismísimo sol. Y los perros, ¡qué majos!, me hacían muchas cosquillas cuando se acercaban y ponían su nariz sobre mí. ¡Cuánta alegría!

También pude ver a lo lejos algo cómo una nube de polvo, eran caballos galopando para dar a conocer a sus jinetes la riqueza de nuestro paisaje, de nuestro fruto y de las gentes que trabajan y viven en él. ¡Pero de repente, un ruido que no sabía de donde procedía, pasaba justo por encima de mí! Recuerdo gritarme a mí misma que, por favor, mi bonito sueño no acabara en una pesadilla. Menos mal, todo fue bien. Entre las hojas que me protegen pude ver que era algo parecido a un pájaro pero mucho más grande y veloz: era una avioneta o artefacto parecido. ¡Increíble! ¡Si es que me vienen a conocer desde las alturas también!

¡Cuánta vitalidad! ¡Qué orgullosa me siento!

En ocasiones, durante el sueño, me venían imágenes de estar en una barrica, en una botella, en una cocina… ¡en tantos sitios! Veía gente brindando, disfrutando de los manjares de estas tierras, riendo, abrazándose y visitando esos sitios donde en septiembre nos llevan para hacernos… ¡mil y una torturas! Y también para presentarnos después con nuestras mejores galas. Merecía la pena sufrir un poco antes para vernos luego elegantemente embotelladas y conducidas hasta los hogares de medio mundo para ser degustadas con admiración.

La Ruta de la Garnacha y la comarca del Campo de Borja te esperan, te sumergiremos en un sueño donde la seguridad que te ofrece el mundo rural es tu mejor arma para combatir una pesadilla que a todos nos acecha en estos días. Pruébalo, nos recordarás eternamente. Te lo digo yo, tu mejor compañera de viaje: la garnacha.

#RutaGarnachaTuDestinoMasSeguro

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La Ruta de la Garnacha forma parte del producto turístico:  Rutas del Vino de España.

La Ruta de la Garnacha vela también por la conservación y el mantenimiento de un paisaje declarado Espacio de Interés Turístico de Aragón (EITA) en 2015 por el Gobierno de Aragón, labor que comparte con el Observatorio del Paisaje Campo de Borja.

Toda la información para tu escapada la encontrarás en www.larutadelagarnacha.es y en el teléfono de atención al visitante 662 614 505.

 

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