Bosques sorprendentes en las Rutas del Vino de España
El paisaje de los territorios de las Rutas del Vino de España no solo está marcado por los viñedos. Estos han sido los que han propiciado a lo largo del tiempo la creación de una cultura del vino, sí, pero desde el punto de vista del medio natural, las viñas nunca han estado solas: a su lado había pinares, robledales encinares, alamedas… además de otros terrenos dedicados a otros cultivos, claro. Pero ahora nos vamos a fijar en los bosques, en las masas arbóreas que, hoy día, acompañando o no a los viñedos, sí forman parte de un entorno que se percibe como un todo en el destino enoturístico. Aquí os proponemos cinco Rutas del Vino en las que conocer bosques admirables.
Naturaleza y enoturismo en la Ruta del Vino Navarra
Sin duda, unos de los bosques más asombrosos que se pueden visitar en el territorio de esta Ruta del Vino son los que forman parte del Parque Natural de Urbasa y Andía. Se trata de una gran área al norte de Navarra ocupada, fundamentalmente por pastos de montaña y hayedos. El otoño, desde luego, es una de las épocas en las que estos bosques muestran su lado más esplendoroso, pero lo cierto es que son atractivos en cualquier momento del año.
Junto a las hayas crecen otras especies como robles, brezos, espinos y otras comunidades vegetales asociadas a los roquedos, a pequeñas balsas de agua dispersas por las sierras o al río Urederra, cuyo nacimiento es uno de los enclaves más bellos de toda Navarra.
Estos bosques han proporcionado desde siempre madera, leña y hierba, además de otros productos como bellotas, hojarasca, o plantas medicinales. Ligado a todo ello se conserva un importantísimo legado etnográfico tan llamativo y fascinante de conocer como el propio entorno natural.

© ACEVIN – Ruta del Vino Navarra
Naturaleza y enoturismo en Ruta del Vino Arlanza
Junto a localidades burgalesas de esta Ruta del Vino como Covarrubias o Santo Domingo de Silos se extiende el Parque Natural Sabinares del Arlanza-La Yecla, un territorio que alberga los sabinares considerados más extensos y mejor conservados del mundo. La sabina albar, la conífera de la que hablamos en este caso, es una especie propia del área mediterránea, que lleva en nuestro planeta desde la Era Cenozoica y que, en el caso de la península Ibérica ocupa territorios que parecen poco aptos para otros árboles: desde los páramos castellanos, a navas frías y llanuras continentales donde las temperaturas pueden desplomar hasta -25°C.
Una red de senderos permite adentrarse por este enorme bosque donde encontramos sabinas que superan los dos mil años, junto a encinares, pinares, rebollares y quejigares, especies todas ellas relacionadas también con los sistemas tradicionales de gestión de recursos.

© Fundación Patrimonio Natural. Junta de Castilla y León
Naturaleza y enoturismo en Ruta del Vino de La Garnacha
De nuevo nos encontramos con hayedos en esta Ruta del Vino, pues el Parque Natural del Moncayo forma parte del territorio por donde discurre, en la provincia de Zaragoza. El hayedo del Moncayo es una masa pura de hayas, de una extensión considerable, que representa una de las localizaciones más meridionales de esta especie.
Hasta comienzos del siglo XX fue utilizado por el hombre combinando el pastoreo con el aprovechamiento de la madera de las hayas mediante trasmochos. Eso dio lugar a la formación de árboles de gran tamaño, con troncos gruesos, oquedades y numerosas ramas procedentes de yemas adventicias. Hoy, este bosque ha ido recuperando su lado más silvestre y está declarado como Bosque Singular de Aragón. La mejor manera de conocerlo es realizar algún recorrido senderista con algunas de las empresas especializadas en turismo de naturaleza de la zona.

© ACEVIN – Ruta del Vino La Garnacha
Naturaleza y enoturismo en Ruta del Vino Sierra de Francia
El territorio de esta Ruta del Vino discurre por una comarca montañosa del sur de la provincia de Salamanca donde los verdaderos protagonistas son los bosques, pues es el área del Parque Natural de las Batuecas-Sierra de Francia y la Reserva de la Biosfera Sierras de Béjar y Francia. Entre ese paisaje de bosques aparecen – plantados en bancales esculpidos por el hombre en la dura piedra- los viñedos, además de un impresionante número de lagares rupestres que dan cuenta de la importancia que la vinicultura tuvo ya en épocas pasadas.
Como en otros lugares, también aquí se han aprovechado los recursos de los bosques de manera tradicional, por ejemplo para hacer los cestos de vendimia y cestas de otros usos, unos objetos hechos con la madera y la corteza de los troncos de los castaños, uno de los árboles predominantes (presente incluso en la toponimia de pueblos como San Martín del Castañar), junto al roble rebollo. Una extraordinaria red de senderos (con áreas de descanso) permite adentrarse por estos bosques salpicados de riachuelos, pequeños puentes y obras de arte instaladas en plena naturaleza.

© Ruta del Vino Sierra de Francia
Naturaleza y enoturismo en Ruta del Vino y el Brandy del Marco de Jerez
Aunque esta Ruta del Vino mire al mar, su territorio también cuenta con un espacio del todo inesperado: el Parque Natural Los Alcornocales, la mayor masa conservada y productiva de alcornocal de la Península Ibérica, entre las provincias de Cádiz y Málaga.
El tipo de suelo, la humedad y el aprovechamiento tradicional son los factores que han permitido que este bosque haya llegado hasta nuestros días, con una enorme diversidad de relieves y paisajes. El alcornoque es uno de los árboles más relacionados con el mundo del vino pues con su corteza se elaboran los corchos, indispensables para conservar el vino en botella. Pero más allá de esa relación, los bosques de este paraje son un atractivo natural en sí mismo que completan cualquier viaje enoturístico a la zona. Con algunas empresas especializadas se pueden realizar recorridos interpretativos para conocer rincones y paisajes que dejan boquiabierto, como los canutos, los valles estrechos y profundos donde se acumula la humedad proveniente de la costa y da lugar a estampas de cuento, con riachuelos, niebla, helechos, acebos y árboles completamente cubiertos de musgos y líquenes.

© Óscar Checa Algarra
#elenoturismoestademoda